Léxico
En general el lenguaje turístico hace uso de un léxico
general para llegar a un público amplio, aunque a veces también emplea palabras
cultas o rebuscadas e inventa expresiones no comunes para embellecer el texto y
captar la atención del receptor. Además, el lenguaje turístico representa una
variedad de términos, que Durán Muñoz subdivide en tres grupos: los términos
procedentes de otras disciplinas relacionadas, como por ejemplo la historia, la
arquitectura, la gastronomía, la geografía y el arte; los términos específicos
del discurso turístico, como por ejemplo «agencia de viajes» e «itinerario»; y
los términos propios de una cultura, los cuales también se conocen por culturemas,
como por ejemplo «semana santa» y «tinto de verano». En los folletos turísticos
a menudo también se encuentran extranjerismos, siglas y acrónimos
(abreviaciones) y fraseología (frases hechas, locuciones figuradas, metáforas y
comparaciones fijadas, modismos y refranes). Con referencia a los
extranjerismos cabe destacar que existe una tendencia internacional a emplear
el inglés como lengua de comunicación en el sector turístico, y sobre todo en
la organización de los servicios turísticos.
Diseño
El diseño de un texto turístico se puede entender como el
formato, la estructura, las ilustraciones y también la tipografía. Así, diferentes párrafos y títulos, columnas, diferentes colores, letras
mayúsculas, letra negrita, cursiva o subrayada e imágenes pueden ayudar a
hacer un texto atractivo. Y un diseño atractivo puede ser entendido por el lector,
el potencial viajero, como un destino atractivo. Sobre todo las imágenes emplean un papel muy importante en el folleto turístico. Las imágenes representan el destino turístico y están en contacto con el texto. Las imágenes pueden reforzar el texto y hacerlo más atractivo, y vice versa el texto puede facilitar el mensaje de las imágenes.