Estilo
El folleto tradicional tenía un tono impersonal, mientras que
hoy en día prevalece el tono personal para implicar al interlocutor en el
texto. Este tono personal se manifiesta a través del uso de tecnicismos con más
moderación, formulaciones directas y participativas, de manera que el lenguaje
resulte menos prescriptivo y le de más sugerencias al interlocutor.
Habitualmente, el autor de los textos turísticos es anónimo y elige un uso
lingüístico informativo y enfático para poder mantener la función referencial y
persuasiva que hacen que el texto sea retórico. Además, el lenguaje turístico es un lenguaje directo,
concreto, atractivo, positivo y eufemístico, ya que intenta transmitir
optimismo y alegría al lector para que su actitud hacia el producto sea
positiva y lo quiera comprar.
El lenguaje turístico hace uso de un registro
estándar de la lengua para llegar a un público amplio. Sin embargo, en vez del
registro estándar de la lengua, a veces también se opta por un estilo literario
para embellecer el texto y así el destino descrito en el folleto. También se
hace uso de la retórica, como por ejemplo los juegos lingüísticos, metáforas,
elipsis y rima, para crear un lenguaje creativo.
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